La profesora de la UPSA Silvia Martínez Cano aboga por la “desclericalización” de la Iglesia, para equilibrar el papel de la mujer en la institución

Texto: Nerea Martínez

Fotografía: Aida Cordero

En el curso la iglesia ante un mundo de cambio, dirigido por el responsable del Centro Teológico San Agustín, Enrique Somavilla Rodríguez, la ponente Silvia Martínez Cano, profesora de la Universidad Pontificia de Salamanca, explica que el mundo cambia de forma constante, pero que hay cosas que siguen estando presentes como la pobreza. Martínez Cano apunta que el 70% de los pobres son mujeres, y que estas tienen solo el 10% de la riqueza, lo que demuestra que las personas más vulnerables son las mujeres, algo que la profesora ha definido como “feminización de la pobreza”. 

Silvia Martínez Cano afirma que la Iglesia es “santa y pecadora” a la vez y puede ser “sacramento de salvación para el mundo”, pero para “ello hay que pensar sobre el papel de las mujeres en la iglesia”, ya que es una institución ordenada de forma jerárquica y por ello “asume un modelo de cultura patriarcal”. la docente señala en este sentido que esto hace que las fieles se vean afectadas por esta violencia simbólica, debido a que se aparta a la mujer de las altas esferas y de la institución.  

Asimismo la ponente afirma que a lo largo de la historia hemos vivido cambios en todos los ámbitos, lo que ha dado lugar a que seamos conscientes de la “gran diversidad de comprensión” que podemos tener como seres interdependientes, es decir, que estamos en conexión unos otros. En esta misma línea, Martínez Cano señala también que somos seres en proceso porque vamos cambiando, y seres en diálogo para poder comunicarnos. “Para poder sobrevivir tenemos que ser conscientes de esto”, afirma la profesora, con el fin de ir cambiando la estructura de la Iglesia y que esta sea más equilibrada para las mujeres, y “así no se sufra la discriminación por machismo, sobre todo porque en la teología no hay bases que fomenten la desiguadad por género”, ha dicho. 

Martínez Canos apunta que  la desigualdad entre hombres y mujeres es algo que nos afecta a todos, y que por ello hay que realizar la despatriarcalización en todos los ámbitos y también dentro de la Iglesia. La ponente señala que esto “se hace con la desclericalización, que tiene que ver con la presencia de la colegialidad, de las decisiones internas y con la desvinculación del gobierno, la autoridad y el liderazgo del ministerio sacerdotal”.



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