La impresión 3D se acerca a todos los públicos, debido a la bajada de los precios y a alcanzar una mayor velocidad en la producción

Nerea Martínez

Fotografía: Aida Cordero 

 

El director del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC), Carlos Capdevila Montes, ha señalado que durante los últimos años la fabricación aditiva ha tenido más facilidad para acceder a herramientas de creación o diseño, y con el aumento de las tecnologías, se han podido conseguir “prototipos funcionales” sin contar con los costes fijos asociados a procesos tradicionales. Capdevila, que ha participado en el curso fabricación aditiva: su impacto disruptivo en la sociedad, ha apuntado en este sentido que cada vez es más fácil el acceso a la impresión digital y que “cualquier persona puede ser creador”, ya que las barreras para la creación y difusión de información de diseño y fabricación se han reducido. 

 

La fabricación aditiva surgió hace relativamente poco tiempo, gracias a las patentes que estaban cubriendo las necesidades, para que pudiera ser utilizada por todo el mundo. Se trata de una tecnología que nos puede llevar a muchos sitios, permitiendo creaciones y trabajos que hace unos años parecían imposibles. 

 

No obstante, esta tecnología es compleja, porque aspectos como la velocidad de fabricación y los costos de las materias primas, se mejoran continuamente, lo que produce una reducción de precios y una mayor velocidad. En todo caso, cuando se trata de producir grandes cantidades de piezas estas tecnologías son más lentas y caras que las tradicionales, como ha apuntado Carlos Capdevila. 

 

Los materiales están en un mejora constante, sobre todo con los plásticos y los metales, aunque como afirma Carlos Capdevila Montes, en la actualidad “existe una limitación en comparación con los materiales disponibles para otras tecnologías”. Según el experto, en esta tecnología, al ser relativamente nueva hay mucha incertidumbre y falta de desarrollo de estándares para garantizar la calidad a largo plazo de las piezas fabricadas. En general, afirma el director del CENIM-CSIC, en el desarrollo de productos y series cortas, al no requerir inversiones adicionales, “es posible reducir considerablemente los costos iniciales de producción de prototipos y de las primeras series de productos”. 

 

Según cuenta el director del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas, a día de hoy nos encontramos en una cuarta revolución industrial,que en realidad se basa en la aparición de nuevas tecnologías como la robótica, la inteligencia artificial, tecnologías cognitivas, nanotecnologías, el internet de las cosas y una de ellas sería la impresión 3D, formando todo esto la industria 4G. 



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