El hidrógeno como medio para satisfacer las necesidades energéticas

Con la vista puesta en la descarbonización de la economía, el objetivo principal es lograr que todos aquellos sectores que no son electrificables puedan liberarse del carbón como fuente de energía, sustituyéndolo por el hidrógeno. Al menos así lo cree el investigador del CSIC, Antonio Chica Lara, que dirige el curso Tecnologías de hidrógeno: motor de cambio en la descarbonización industrial, y que señala como ejemplos en este sentido las industrias siderúrgica, petroquímica y cementera, que en 2030 van a tener la obligación de que el 25% del hidrógeno que utilicen sea verde.  “El hidrógeno es un vehículo excepcional para satisfacer todas las necesidades energéticas que están fuera del ciclo de carbono”, explica Chica Lara.

No se trata de una apuesta sencilla, porque las industrias cuentan con sus procesos establecidos, están muy ajustados y producen de una manera muy rentable, por lo que tener que cambiarlos y adaptarlos a esa nueva estrategia sostenible les resulta complicado. No obstante, la legislación establece que se tengan que dar esos cambios, y por tanto las empresas “están por la labor, porque saben que tienen que cumplir con la ley”, apunta el investigador del CSIC.

En el caso concreto de España, Chica Lara asegura que nuestro país “tiene un potencial renovable, enorme”, principalmente a través de las energías solar y eólica. “Lo que pasa con ellas –explica el experto- es que cuando se necesitan, a lo mejor no hay sol, o no hay viento, con lo que no se puede proporcionar energía”.

Y esa es precisamente otra de las grandes ventajas del hidrógeno, que la energía que produce se puede almacenar. “Si tienes electrolizadores puedes generar hidrógeno y almacenarlo, utilizarlo cuando lleguen esas necesidades de electricidad y las renovables no sean capaces de generarla”, subraya el investigador.

En España el potencial es tan alto que el Gobierno ha hecho su propia ruta, en la que, entre otras cosas, establece cuatro megavatios de potencia en hidrógeno; la implementación de 150 hidrogeneras, el uso de los trenes de hidrógeno o la fabricación de miles de vehículos por parte de la industria del sector. “España lo tiene muy claro, y quiere apostar por las energías renovables y por el hidrógeno como posibilidad de almacenamiento de esas energías renovables, así como por hacer llegar el hidrógeno a las industrias no electrificables para que puedan prestar servicio”, señala Chica Lara.

Para el experto, otro de los beneficios de la utilización del hidrógeno es su capacidad para alcanzar la independencia económica de nuestro país, al no tener la necesidad de importar otras energías que son tan necesarias en la actualidad. “Imagina que las industrias que operan con gas natural no tuvieran que depender de él, sino del hidrógeno que generamos. La idea es que no solo generemos el hidrógeno que necesitamos, sino que, teniendo las capacidades que tenemos en renovables, proporcionemos suficiente hidrógeno para exportar a Europa, que no tiene las posibilidades que nosotros tenemos”, concluye el experto.



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